Transformar una comida cotidiana en una experiencia gourmet es más fácil de lo que parece. Con ingredientes básicos como el aceite de oliva, el limón y un buen manojo de albahaca, estas cintas verdes se convierten en el centro de atención de cualquier mesa. Una propuesta ligera, aromática y llena de matices que querrás repetir cada semana.

Ingredientes para la receta
- 400 gr de cintas a las espinacas
- 1 unidad de limón (grande y fresco)
- 50 gramos de mantequilla
- 2 cucharadas de nata líquida espesa
- 2 cucharadas de albahaca fresca picada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Preparación paso a paso
1. Preparar el cítrico
Lave el limón con chorros de agua caliente y séquelo bien. Con ayuda de un cuchillo pelador (o de patatas), retire la piel en tiras con cuidado de no coger la parte blanca, ya que es la que aporta el sabor amargo. Una vez retiradas, córtelas en tiritas muy finas (estilo juliana).
2. Blanquear la piel del limón
Ponga las tiritas en un cazo, cúbralas con un poco de agua y deje que cuezan durante 3 minutos. Escúrralas en un colador, refrésquelas bajo el chorro de agua fría para cortar la cocción y reserve.
3. Elaborar la salsa cremosa
Pique las hojas de albahaca muy menudas. En un cazo o sartén amplia, ponga la mantequilla a derretir. Sin dejar de remover, incorpore la nata líquida, 2 cucharadas soperas de zumo de limón, la sal, la pimienta y la albahaca picada. Mantenga a fuego mínimo para que los sabores se integren sin que la nata llegue a hervir con fuerza.
4. Cocción de la pasta
Cueza las cintas en abundante agua hirviendo salada y con la cucharada de aceite de oliva hasta que estén ‘al dente’. Escúrralas bien y colóquelas en una fuente de servir (si puede estar previamente calentada, mucho mejor).
5. Emplatado y decoración
Cubra la pasta con la salsa y mézclelos bien para que cada cinta se impregne del aroma cítrico. Para el toque final, adorne con las tiras de limón que blanqueamos al principio.
💡 Sugerencias del Chef
- El toque crujiente: Añada unos piñones tostados o una lluvia de queso parmesano recién rallado justo antes de llevar a la mesa para crear un contraste de texturas delicioso.
- Maridaje: Este plato armoniza perfectamente con un vino blanco seco y ligero (como un Sauvignon Blanc), que resalta las notas de la albahaca y el limón.





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