Este postre es la definición de la elegancia rústica. La clave reside en el contraste de texturas: las láminas crujientes de chocolate que se quiebran al primer bocado, dando paso a una crema de mascarpone sedosa con el perfume almendrado del Amaretto. La granada no solo corona el plato como si fueran joyas rojas, sino que aporta el frescor necesario para limpiar el paladar entre bocado y bocado. Es el broche de oro perfecto para una cena especial donde se busca un equilibrio entre lo dulce, lo ácido y lo sofisticado. Ingredientes (para 4 personas) El «Toque Maestro» Para añadir una capa de textura extra y un contraste visual vibrante,…





