Cuando yo era pequeña, había un plato que me perturbaba profundamente y me hacia temer por los hábitos alimenticios de mi familia. Pero más aún, por los míos, pues si bien me resistía al principio de comerlo, la insistencia de mi madre era tal, que desistía. ¿Y saben que?, me encantaba. Ese plato era “Niños envueltos”. ¡Y admítanlo!, si nadie aclara que el nombre es una mera expresión y que la receta no implica niños reales, la idea de comerle puede resultar un poco conflictiva. La cuestión es que yo conocía solo la receta tradicional (hecha con carne) y una vez superada mi ignorancia infantil, la pedía continuamente y la…





