El suflé es, quizás, la prueba máxima de paciencia y técnica en la cocina, pero el resultado compensa cada segundo de espera. Al utilizar pescados de carne blanca y fina como el lenguado o el gallo, transformamos un ingrediente delicado en una nube de sabor que se deshace en el paladar. La clave de este plato no reside solo en la calidad del pescado, sino en el respeto por las leyes de la física culinaria: una bechamel con la densidad justa para sostener la estructura y unas claras de huevo montadas con aire que desafían la gravedad dentro del horno. Es un plato elegante, ligero y con ese toque de…





