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Cocina a la plancha: decálogo para obtener los mejores resultados


Para muchas personas este tipo de técnica culinaria es sinónimo de poco sabor. Sin embargo, puede dar lugar a los bocados más exquisitos. Le contamos cómo conseguirlo.

Para cocinar alimentos a la plancha es preferible untarlos previamente con aceite en lugar de verter éste directamente sobre la plancha o sartén.
Cocina a la plancha = cocina exclusiva para enfermos o para quienes desean cuidar la línea. ¡Error! Pocos mitos relacionados con el arte culinario son tan falsos. Y es que cuando esta técnica es bien utilizada ofrece como resultado recetas deliciosas: los alimentos conservan todas sus propiedades, nutrientes y sabor (al no usar prácticamente aderezos que lo enmascaren). Ahora bien, aunque parece muy sencillo es preciso seguir una serie de recomendaciones si no queremos arruinar el bocado más sabroso.

1. Aunque siempre es aconsejable, para esta técnica culinaria resulta especialmente importante que los alimentos utilizados sean de primerísima calidad (al no estar cocinados con salsas, aliños o caldos que ‘maquillen’ su sabor o textura original han de ser productos muy frescos).

2. Limpie perfectamente la superficie de la plancha o sartén antiadherente donde vaya a cocinar para eliminar posibles restos y evitar que el producto coja aromas de otros alimentos preparados con anterioridad.

3. Encienda la plancha y no vierta aceite sobre ella (a fuego muy fuerte para piezas pequeñas y algo más moderado para las grandes).

4. Unte con aceite los alimentos en crudo. De esta forma se formará una costra superficial que evitará la salida de jugos. Lo ideal es utilizar un dispensador de aceite en spray para repartirlo de manera uniforme. Si no lo tuviera ponga un poco de aceite en la base de un plato y pase por él las piezas escurriéndolas bien después.

5. Al dar la vuelta a los alimentos, usar una espátula en lugar de pincharlos (si se escapan los jugos quedarán demasiado secos).

6. En el caso de la carne: dejar las piezas poco tiempo de forma que quede hecho por fuera pero rosado por dentro (cuanto más hecho, más duro y seco porque pierde parte de los jugos). La sal se puede añadir después de dar la vuelta a las piezas. Si éstas son muy grandes puede terminar la cocción en el horno.

7. En el caso del pescado, póngalo sobre la plancha caliente sobre el lado de la piel (previamente a ello puede haber hecho un corte en forma de cruz sobre la piel para evitar que la pieza se contraiga). Cuando la piel tenga un color tostado déle la vuelta y tenga en cuenta que de este lado se necesita menos tiempo de cocción.

8. Es fundamental servir los alimentos muy calientes nada más salgan de la plancha o la sartén porque es así como más sabrosos resultan.

9. Para potenciar el sabor sin sumar calorías al plato, los alimentos se pueden condimentar con especias al gusto: pimienta, tomillo, romero…

10. Como acompañante para pescados y carnes, nada mejor que una rica ensalada.

Vía | Hola

Ideas para preparar una salsa ‘light’


Le proponemos tres sugerencias para ‘alegrar’ sus platos sin por ello sumarles demasiadas calorías

Incluir menos aceite y añadir una porción de queso fresco blanco bajo en calorías hará más ligera la salsa mayonesa.
Pasteles, embutidos, chocolatinas, salsas… son algunas de las cosas a las que más nos cuesta renunciar a la hora de llevar a cabo un dieta. Sin embargo, en el caso concreto de estas últimas podemos encontrar alternativas algo más ligeras que doten de sabor a las recetas tradicionales de los regímenes hipocalóricos (ensaladas, verduras al vapor, carnes o pescados a la plancha..) convirtiéndolos en platos más apetecibles sin sumar por ello demasiadas calorías. Estos son sólo tres ejemplos:

VINAGRETA ‘LIGHT’

Ingredientes:
Una cucharada sopera de zumo de limón, dos cucharadas soperas de zumo de pomelo, una cucharada sopera de zumo de naranja, una cucharadita de mostaza, dos cucharadas soperas de aceite de girasol, sal y pimienta.

Elaboración:
Exprima el limón, la naranja y el pomelo. En un cuenco ponga la mostaza, mézclela con el aceite y luego vaya echando lentamente los zumos. Cuando termine, salpimente al gusto. Esta salsa irá muy bien con ensaladas, verduras o carnes frías.

MAYONESA ‘LIGHT’

Ingredientes:
Una yema de huevo, una cucharita de mostaza, dos cucharadas soperas de aceite, una cucharada sopera de zumo de limón, 100 gramos de queso fresco blanco bajo en calorías y sal.

Elaboración:
Ponga en una ensaladera la yema de huevo con la mostaza y el zumo de limón y mezcle bien todo. Bata el queso para que esté untuoso y móntelo como si fuera a hacer una mayonesa normal. Cuando esté preparada, añada la sal.

SALSA DE MANZANA

Ingredientes:
Cuatro manzanas ácidas, media cucharadita de canela, dos vasos de agua, una cucharada sopera de edulcorante en polvo y el zumo de un limón.

Elaboración:
Pele las manzanas, quíteles el corazón y las pepitas y córtelas en cubos. Cuézalas hasta que se deshagan, durante unos 15 minutos aproximadamente, con la canela, el agua y el edulcorante. Sirva la salsa templada para acompañar carnes blancas o postres.

Vía | Hola

Consejos para conseguir el peso deseado sin perder la cabeza… ni la salud


Ir introduciendo pequeños cambios de nuestros hábitos alimenticios de forma progresiva es una de las claves

Fruta, cereales y lácteos, los básicos para un desayuno completo y equilibrado.
Nunca nos cansaremos de repetirlo en esta sección dedicada a la nutrición y las dietas: los milagros no existen a la hora de perder peso. Y aunque lo sabemos, el anhelo por recuperar la línea en ciertos momentos del año (tras la Navidad, las semanas previas al verano…) nos lleva a querer adelgazar con prisas y sin pensar en las consecuencias. Y para ello, muchas veces se cae en la tentación de seguir dietas ‘de choque’ que, al final, terminan provocando el efecto contrario al que persiguen: en la mayoría de los casos, el peso perdido mediante dietas desequilibradas demasiado radicales (también conocidas como dietas milagro) acaba siendo recuperado, a veces ‘con propina’. Un fenómeno conocido como ‘efecto rebote’ o ‘efecto yo-yo’ que se manifiesta en un 90-95% de los casos.

Por ello no es en absoluto recomendable el seguimiento de estos regímenes drásticos durante un período corto de tiempo para luego regresar a nuestra alimentación habitual, sino que lo adecuado es modificar los hábitos alimentarios básicos y mantenerlos a largo plazo. ‘Para conseguir con éxito el cambio de chip, es aconsejable ir introduciendo pequeños cambios en nuestros hábitos progresivamente’, asegura Marta Olmos, nutricionista del programa NUSA (Nutrición y Salud). Cambios y pautas alimenticias como las siguen a continuación:

-Comer 5 veces al día, y hacerlo despacio y masticando bien los alimentos.
-Desayunar siempre e incluir lácteos, fruta y cereales y derivados, como galletas con fibra.
-Priorizar la calidad de las calorías frente la cantidad.
-Beber un mínimo de un litro y medio de agua al día.
-Utilizar métodos de cocción sencillos para la preparación de los alimentos, con poca grasa y poca sal.
-Intentar llevar un estilo de vida activo: andar, subir y bajar las escaleras y, cuatro días a la semana durante 30 minutos, practicar alguna actividad física un poco más intensa como ir en bicicleta o nadar.

Vía | Hola

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